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Los Sacramentales herramientas de protección.

“Los sacramentales son herramientas para la defensa espiritual de las almas que confían en la providencia de Dios¨.

Por. José Álvaro Cardozo Salas.

En esta hermosa profesión que Dios me regalo dedicada a cultivar la tierra en la agronomía, me encontré cosas bellas, no solo con la creación, también con la forma de producir alimentos para la humanidad. Por allá en los años 90 conocí a un colega muy especial, Armando Valero de una fe a toda prueba, el aplicaba agua bendita a sus cultivos de mango en unas fincas de su propiedad, visitaba al padre Duvan Pérez quien muy gustoso le bendecía canecas de agua, sal y aceite. Y estos elementos llamados sacramentales, los utilizaba para las aplicaciones foliares de los mangos. Y que es esto de los sacramentales, pues son elementos bendecidos por la iglesia para la protección espiritual y la lucha contra el mal. El agua se utiliza para purificar y ahuyentar el demonio, simbolizando la limpieza espiritual y el bautismo. El aceite sirve para sanar el alma y el cuerpo, y apartar influencias malignas, mientras que la sal se usa para expulsar demonios y proteger lugares. Seguro que muchos de nosotros desconocíamos algunas de las propiedades de estos elementos. La aplicación de estos sacramentales la acompañaba de la siguiente oración ¨Concede señor, que donde quiera que se rocié esta mezcla de sal y agua, se rechace todo ataque del enemigo y que tu Espíritu Santo este presente para protegernos en todo momento, por Cristo nuestro señor¨.

Con el tiempo me inquietó y decidí hacer lo mismo, para ese entonces cultivaba arroz en una región del Tolima, solo que tenía un pequeño inconveniente, quien me hacia estas aplicaciones de agroquímicos era un noble empleado que profesaba el adventismo, y en su creencia no adjudican ninguna propiedad a estos elementos distintos para lo que el creador los hizo, ¿y ahora como le hago? era mi reto si este hombre no cree en nada de eso. Decidí ingeniármelas diciéndole que había un producto con un microrganismo que debíamos aplicar en todos y cada uno de los insumos utilizados, para lo cual compre unos polvos que teñían el agua de colores, escogí el rojo, llevaba el agua donde el padre Duvan, le aplicaba el colorante y diseñé  unas etiquetas adhesivas para pegar en las canecas con una marca llamada ACUA B,  la dosis era 1 litro por caneca de 250 litros, de manera tal que todo lo que aplicáramos la llevara.

Los resultados no se hicieron esperar, nunca baje el promedio de mis producciones, y la calidad en la molinería era particularmente envidiable, los parámetros de los granos secos mejoraron de manera significativa, el % de vane amiento (granos sin llenar) disminuyo a niveles tan bajos que mas del 90% de la espiga estaba cargada de arroz y los índices de pilada o de trilla superaron lo esperado por los fabricantes y distribuidores de la semilla. Pero lo mejor estaba por venir, mi empleado le cogió tanta confianza al manejo del ACUA B que con muchos días de anticipación me llamaba a darme reporte del inventario del producto en bodega, y me decía no se puede aplicar los productos sin ese biológico, los resultados son increíbles.

En alguna oportunidad se me acabo el colorante y decidí ponerle de color amarillo, explicándole a mi trabajador que era una nueva formula muy eficiente y mejorada, el prefería el rojo que tradicionalmente aplicábamos, sin embargo para una cosecha que venia no tan buena, al cosechar subió mas de lo esperado, el voz a voz no se hizo esperar, y cuando menos me lo imagine aparecieron vecinos a que les vendiera el prodigioso producto, a lo cual por supuesto me negué, como vender el agua Bendita, y mas como un insumo agrícola, prefería regalarla, y así ocurrió, el incremento de la bendición de agua bendita aumentó de manera exponencial, casi de 200 litros semanales, y las teñía de rojo y amarillo, me emocionaba que aplicaran agua bendita por todas partes, con resultados mejor de lo esperados, era cuestión de fe, que muchos ignoraban que aplicaban.

Pronto recibí una inesperada visita, en Colombia la regulación de insumos agrícolas esta controlada por el estado, y directamente por el ministerio de agricultura a través de un órgano llamado ICA, el ica había visitado un almacén y encontró el producto en sus bodegas, sin licencia, y procedió a sellarlo, yo ya había colocado mis datos en la etiqueta, ellos enviaron el producto a análisis de laboratorio encontrando solo agua teñida, venían casi que con orden de arresto por estar engañando a los agricultores, al explicarles que no tenia precio, y que se trataba de un asunto de fe, medio entendieron y me pidieron el favor de explicarles a los ansiosos consumidores de que se trataba, así que organice una misa de acción de gracias a los cuales acudieron el 50% de mis prósperos consumidores incluyendo un funcionario de ICA el resultado era de esperarse, algunos me trataron de charlatán y otros por el contrario me hicieron ofertas de patentar y armar un negocio que se venia venir muy prospero, a lo cual por su puesto me negué, con la fe no se juega y mucho menos con los sacramentales.

Así de la manera como empezó, termino, y queda en el anecdotario esta época de mi vida de agricultor, y de gran consumidor de un elemento tan sagrado como el agua bendita, cuando voy a la misa y se acercan personas a que los sacerdotes les bendigan el agua, no solo recuerdo, les sugiero que la apliquen en todo, al cocinar, para hacer los refrescos, lavar ropa, y así que en cada momento que se utilice quede bendito lo que comemos o la ropa que lavamos, lo mismo con la sal el aceite.  

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