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¿Y si aquello que aceptas hoy te está destruyendo por dentro?

Lo que toleras hoy podría estar alejándote de la verdadera libertad

Edward Andrés Díaz Reina

El contraste entre Isaac e Ismael no es simplemente un relato histórico del Antiguo Testamento, sino una poderosa enseñanza espiritual que el apóstol Pablo retoma para mostrar la diferencia entre vivir esclavizados por la carne o caminar en la libertad que Cristo concede. Este pasaje nos confronta con una realidad vigente: quienes han nacido según el Espíritu enfrentarán oposición, tanto externa como interna, y están llamados a desechar todo aquello que los aparte de la gracia de Dios.

“Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre” (Gálatas 4:29-31).

El pasaje al que Pablo hace referencia se encuentra en Génesis 21. Específicamente, el versículo 9 relata que Ismael se burlaba de Isaac; en términos actuales, podríamos decir que se mofaba de él o lo acosaba. Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, interpreta este hecho como una forma de persecución.

Algo semejante ocurre hoy. Como en muchos lugares no somos asesinados por predicar el evangelio, algunos piensan que no existe persecución contra la fe cristiana. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Los hijos de Agar, es decir, aquellos que permanecen incrédulos, ridiculizan constantemente las verdades del evangelio. Se autodenominan progresistas mientras califican a los creyentes como arcaicos, retrógrados o enemigos del progreso.

Si prestamos atención a muchas películas y programas de televisión, veremos que con frecuencia se representa al creyente de forma caricaturesca o negativa, logrando que la audiencia asocie la fe cristiana con fanatismo, ignorancia o hipocresía.

De esta y otras maneras, los creyentes siguen siendo perseguidos hoy, tal como Isaac lo fue por Ismael.

Los gálatas experimentaban una persecución similar por parte de los judaizantes. No obstante, en lugar de expulsar ese error, como Abraham echó fuera a Agar, cedieron a la presión, abrazaron una falsa salvación basada en las obras y, al hacerlo, se apartaron de Cristo.

Lo mismo ocurre en muchas iglesias de nuestros días. En lugar de corregir y expulsar la falsa enseñanza, toleran doctrinas contrarias al evangelio, permitiendo que persigan y  contaminen al resto de la congregación. De esta manera, niegan a Cristo y lo excluyen de su comunión.

Lo mismo sucede a nivel personal cuando cedes a los deseos de tu carne. Tus pecados te persiguen, te tientan y buscan dominarte. Pero si, en lugar de combatirlos y echarlos fuera, te rindes ante ellos, terminan negando con tus obras a Aquel que dices confesar con tus labios.

Por eso, amado lector, echa a Agar de tu vida. Si tu congregación se ha desviado de la verdad y persiste en el error, aléjate de ella. Aparta de tu vida todo aquello que pueda conducirte a negar a Cristo y a vivir en pecado.

Todos los que profesan creer en Dios, pero no se apartan de su pecado ni luchan contra él, viven como hijos de Agar. Con sus vidas niegan a Cristo y, si permanecen en esa condición, no heredarán el reino de los cielos.

Pero quienes, por la obra redentora de Cristo, han sido reconciliados con Dios y han nacido de nuevo por medio del Espíritu, son hijos de Sara, herederos de la promesa y participantes de la verdadera libertad.

Por tanto, echemos fuera todo aquello que nos esclaviza y permanezcamos firmes en la gracia de Cristo.

Edward Andrés Díaz Reina
Comunicador Social y periodista
En Facebook: Edward Diaz
En Twitter: @edwar199
Blog: edwarddiaz199.wordpress.com
En Linkedin: https://co.linkedin.com/in/edward-andrés-díaz-reina-2858244a

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