Me parece importante reflexionar hoy, sobre lo que significa caminar en la presencia de Dios.
Patricia De La Cruz Ospina
Lo primero es ser conscientes de que tenemos un santo ángel de la guarda, un ser espiritual quien refleja el amor de Dios por cada alma. Nos acompaña día y noche todo el tiempo, siempre está a nuestro lado, acompañándonos, protegiéndonos, iluminándonos, exhortándonos, advirtiendo cuando tenemos situaciones de peligro tanto físicas como espirituales, a las que podemos estar expuestos, pero sobre todo guiándonos por el camino de la salvación.
El ángel custodio siempre respetará nuestra libertad, pero de alguna manera con sus inspiraciones nos ayuda a discernir entre el bien y el mal. En el evangelio según San Mateo, Jesús nos exhorta: “Entrad por la puesta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición”. (Mt 7, 13-14).
En este acompañamiento permanente el ángel guardián nos ayuda a descubrir y recorrer esa puerta angosta. El nos impulsa silenciosamente, amorosamente hacia el camino de la obediencia a Dios. Registra en su libro todo lo bueno y lo malo que hayamos hecho o dicho. Es decir, el Señor todo lo sabe, penetra hasta nuestros pensamientos más secretos, ante El no puedo ocultar nada, ni culpabilizar a otros.
Cada cual responde por las consecuencias de sus actos ya que tenemos la libertad, asunto tan sagrado que hasta Dios la respeta.
En la biblia de Navarra, Apocalipsis 22, 12 es Cristo quien habla “Mira vendré pronto con mi recompensa, para dar a cada uno según haya sido su conducta”.
Aprender a caminar en la presencia de Dios nos lleva a no mentir, porque podemos engañar al prójimo, pero a Dios no. Podemos robar a otros, pero Dios se da cuenta de ese robo. Podemos ser impuros, pero eso a Dios no le agrada y así sucesivamente.
Cuando aprendemos a decir la verdad, porque a Dios no lo engañamos, vamos bien.
El día en que decido ser verdaderamente honrada y decirle a la cajera que se equivocó y me dio más dinero de vueltas, el Espíritu Santo aplaude.
En el momento en que tomó las riendas de mi cuerpo y decido no mancharme con impurezas, así me cueste. Felicitaciones. Voy ganado en pureza y castidad.
Por este camino angosto, se nos facilita transitar cuando amamos a la Virgen María y rezamos el rosario. Ella nos va dando las gracias necesarias que nuestra alma necesita.
Ni que decir cuándo vamos al Santísimo…. Jesús Eucaristía es luz del mundo, luz de nuestra vida, a su lado se disipa toda oscuridad, viene en nuestro auxilio con su fortaleza. Mucho ánimo¡!!!