El folclor une generaciones, fortalece la identidad y mantiene viva la esencia cultural de Colombia.
Wendy Nagely Camacho Prada
Cuando Colombia baila, canta y celebra sus tradiciones, el folclor deja de ser un concepto para convertirse en el latido del pueblo. Así ocurrió durante la edición 52 del Festival Folclórico Colombiano, que reunió expresiones culturales en espacios como el Museo Panóptico, el Teatro Tolima y la Concha Acústica Garzón y Collazos, inaugurada el 7 de agosto de 1983, restaurada durante este año 2026 y considerado patrimonio cultural de nuestra Capital Musical de Colombia: Ibagué Tolima.
Revivir las muestras artísticas y musicales que hacen parte de las distintas regiones de nuestro país en aquel escenario emblemático restaurado, ha representado para la tradición de Colombia el rescate de una manifestación importante de su identidad cultural y memoria histórica, despertando alegría y gran euforia entre el público, contagiando también a las delegaciones nacionales e internacionales que disfrutaron cada evento. En esta versión contamos con artistas de Chengdú (China), Serbia, Argentina, Chile, México, Venezuela y Honduras que llegaron para compartir su cultura.
Ibagué, epicentro durante el desarrollo del Festival, y las embajadoras del folclor, han reunido diversas demostraciones de las ocho comunas y un corregimiento, doce municipios del Tolima y los diecisiete departamentos que participaron, apropiando el liderazgo femenino como concepto destacado dentro de su representación cultural, porque no se trata solo de portar una corona, una banda y un reconocimiento público, sino de conocer, promover y evolucionar el patrimonio cultural colombiano.
Como buenos tolimenses, también es indispensable saborear el folclor. El tamal, la lechona, el Día de la Chicha, de la Achira y del Sombrero Tolimense recuerdan que la identidad de un pueblo también se conserva alrededor de su mesa.
Encontramos en la travesía por el folclor nacional demosófico sus mitos, leyendas, artesanías, gastronomía; el folclor literario en su coplerío, refranes, dichos; el folclor musical al son de guabinas, cañas, bambucos, sanjuaneros, pasillos, rumbas criollas en diálogo con la puya, el joropo, el torbellino, la cumbia, el porro, el mapalé y el folclor coreográfico en sus danzas. Todo ello sugiere unión a través de la tradición del pueblo.
La palabra folclor proviene del inglés folklore, formada por folk (“pueblo”) y lore (“tradición” o “conocimiento”) y da cuenta de aquella unión como “tradición del pueblo”. Fue acuñado por primera vez el 22 de agosto de 1846 por el anticuario británico William John Thoms en la revista The Athenaeum para sustituir el concepto de Popular Antiquities.
El 2 de junio fue el lanzamiento nacional del Festival en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, y el 29 de junio fue su clausura con la versión 58 de la Feria Agropecuaria e Industrial, Bovina Grado A y Festival equino. Sin embargo, el folclor no termina allí, en el transcurso del año Colombia, pluriétnica y multicultural, se une en torno a tradiciones y manifestaciones de diversa índole en cada región, elevando la bandera por todo lo alto ante el mundo.
En tiempos donde la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes presentan el riesgo de homogeneizar las expresiones culturales, el folclor continúa recordándonos quiénes somos. Cada danza, cada canto y cada instrumento son una forma de resistencia frente al olvido. Es labor de todos los colombianos apropiarnos de nuestra cultura y trascender fronteras para aprovechar las tecnologías y los nuevos escenarios de comunicación como puentes para proyectar nuestra identidad al mundo. Porque Colombia somos todos, Colombia es folclor.