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EL AMOR DE JORGE Y MARGARITA

Una historia real que demuestra que el amor, la fe y el compromiso pueden permanecer intactos hasta el último instante de la vida.

Patricia de La Cruz Ospina

Jorge y Margarita (QEPD), son unos amigos míos, que en este momento deben estar en la presencia de Dios, porque fueron no solo un matrimonio ejemplar, sino por la vida de santidad que llevaron juntos.

De ellos les estaré contando en otras oportunidades, ya que me dejaron muchas enseñanzas hermosas.

Un día le pregunté a Jorge, quien era un hombre de mucho dinero, ¿qué es lo que más le ha gustado de la vida? ¿Lo que más lo ha hecho feliz?  Respondió: “Amanecer y ver a mi lado a la mujer que amo…. Tener a Margarita cerca de mí, así esté dormida ha sido la felicidad más grande que Dios me ha concedido en esta vida”.

Ver a su esposa con tanto amor, cariño y respeto lo caracterizó siempre.

En su edad avanzada tuvo alzhéimer, se le olvidó hasta el nombre de sus hijos, a la única que reconocía era a Margarita.  Su ternura y admiración por ella permanecieron intactos.

También recordó hasta el último momento que a eso de las 5 o 6 de la tarde, todos los días rezaban el rosario, el Ave María y el Padre Nuestro, oraciones que decía a la perfección.

Igualmente sucedió con la costumbre de ir a misa de 8 de la mañana todos los días a la parroquia, contestaba la liturgia, sin la más mínima equivocación.

El Señor le preservó de manera admirable lo que el más había amado a lo largo de su trayectoria por este mundo.

Durante mucho tiempo dejaron los años de contarse en calendarios y comenzó a medirse en rosarios compartidos, en eucaristías vividas de la mano y en oraciones que alimentaban su fe, la ternura y la certeza de que Dios habitaba en medio de ellos era algo palpable.

Esa dicha de vivir juntos, siempre tratando de proporcionarse felicidad mutuamente, ese querer darse gusto el uno al otro, los llevó a tomarse de la mano y vivir unidos con detalles hermosos, un te amo pase lo que pase, unas miradas llenas de luz. Este conjunto que yo alcancé a percibir y seguramente muchas otras cosas, permitieron que su alianza matrimonial fuera sellada por la santísima Virgen y Jesús eucaristía.

Los noviazgos que se inician al lado de estas devociones, culminaran en matrimonios que sabrán encontrar salida a sus dificultades, superar las crisis que se puedan presentar y con la ayuda de Dios no habrá vendaval que logre separarlos.

La historia de Jorge y Margarita queda como un recordatorio de que los grandes amores no se sostienen solo por la emoción de los primeros días, sino por la decisión diaria de caminar juntos, de perdonar de agradecer y de elevar la mirada hacia Dios.

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