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MARAVILLOSO CORAZÓN, MARAVILLOSO

                                    Una reflexión sobre cómo la fe, la oración y los pequeños actos de bondad pueden transformar la vida de quienes ayudan y de quienes reciben una mano amiga.

PATRICIA DE LA CRUZ OSPINA

Hoy, quiero referirme nuevamente a otra experiencia protagonizada por Jorge y Margarita, ese matrimonio que encontró en el rezo del rosario diario un camino para fortalecer su unión y confianza en Dios, también vivieron momentos que revelaron la profundidad de su entrega y la fuerza de su espiritualidad.

Teníamos un evento temprano en la mañana, de carácter religioso con Jorge y Margarita, al cual estábamos invitados, así que, para facilitar las cosas, la noche anterior ellos me dijeron que durmiera en su apartamento, pues madrugábamos a misa de 7 y luego salíamos para el lugar.

Así lo hicimos, pero…. Sorpresa grande la que tuve a pocas cuadras de salir de Santa María de los Ángeles, de repente, Jorge se detuvo, apagó el carro, se dirigió en dirección a un hombrecillo de la calle que estaba acostado durmiendo en un andén, algo le guardó entre el saco y este se despertó, se saludaron, conversaron y seguimos.

Mientras esto sucedía le pregunté a Margarita ¿qué estaba pasando? ¿Por qué Jorge hacia eso?  Antes de responderme, Margarita me explicó que, desde hacía mucho tiempo, aquel señor amanecía siempre allí, esperando a Jorge. Era un hombre muy simpático y ocurrente. A veces le decía: “me voy para mi pueblo, quiero visitar a mi familia, pero no tengo dinero para el transporte de ida y vuelta”. Entonces Jorge le daba lo que necesitaba. El hombre desparecía dos o tres días y luego regresaba.

 Yo le dije entre risas:

_ Eso es pura paja Margarita, lo que hace es inventarse historias para sacarle plata a Jorge.

Ella sonrió y me respondió:

_ Sí, probablemente. Pero no importa. Jorge lo disfruta y él también disfruta conversar con Jorge. Le cuenta sus historias, comparten un rato y con él tiempo se han hecho amigos.

Este hombrecillo afortunado, había encontrado con quién hablar, alguien que lo escuchaba, lo hacía sentir amado, importante, tan valioso que la cita diaria no les podía faltar y como si todo esto fuera poco le daban para su desayuno, mientras se levantaba y empezaba a trabajar como decía él.

Otro día me enteré, estando Jorge en una de sus agencias, llegó un muchacho a pedir una colaboración económica ya que tenía esposa, hijos y estaba sin trabajo. Jorge le preguntó: Usted qué sabe hacer, soy pintor. Cuánto me cobra por pintar el local, xxx. Muy bien, inicie. El hijo quien administraba, dijo: papá estamos bien de pintura, no hace falta ahora. No importa, este muchacho tiene familia, debe mantenerla, el hambre no da espera, hay que ayudarle, aunque sea con algo temporal, mientras le rezamos a la Virgen para que le consiga algo mejor.

Jorge no le dio el pescado, lo puso a pescar. Te ganaras el pan con el sudor de tu frente, Gn 3:19. Era más fácil darle algo y que se fuera. Pero a Jorge le pareció más importante dignificarlo como ser humano, lo engrandeció permitiéndole lucir sus habilidades, tuvo la oportunidad de llegar orgulloso a su casa con un dinero significativo para calmar apuros, quedaría dichoso él y toda su familia.

 Jorge y Margarita daban sin necesidad de que les pidieran, les bastaba simplemente el conocimiento de la necesidad del otro para ayudarlo de mil maneras.

Se dirán que corazón tan maravilloso el que tenían. Y sí. Se los moldeo la Virgen con la confesión frecuente, en las mañanas la Eucaristía diaria, el rosario compartido por los dos en las tardes y la adoración a Jesús sacramentado en la madrugada de 1 a 3 de la mañana una vez a la semana.

Le propongo a usted que me lee, iniciemos por cambiar los dos. Hagámonos este tratamiento intensivo que se hicieron Jorge y Margarita toda su vida, con sacramentos y oración. Démosle la Oportunidad a La Virgen de moldear nuestros corazones según Jesús lo quiera y veremos……

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