La paciencia, el diálogo y la fe como pilares para construir una relación de pareja en armonía.
Patricia De La Cruz Ospina.
Contándoles más anécdotas de Jorge y Margarita, puedo decir que fueron una pareja en la que prácticamente no existían las peleas.
Hace poco, conversando con uno de sus hijos, me contó que no recordaba haber visto discutir jamás a su papá y a su mamá. Lo máximo que había escuchado, en un par de ocasiones, era a su papá decir con serenidad: “Margarita ,por favor, no me vuelvas a hacer esto…” y ahí terminaba el asunto.
Lo creo plenamente. Soy testigo de que, en una ocasión, Margarita me dijo: “Jorge ha sido toda la vida un hombre muy culto, decente, respetuoso.” Nunca le había oído decir una mala palabra, y mucho menos levantar la voz. Seguramente ese fue el ejemplo que ambos recibieron de sus padres, pero pienso que tuvo que haber algo más.
En Proverbios 12,18 leemos“Hay quien habla dando estocadas, pero la lengua de los sabios alivia”
Me pregunto, ¿cómo hicieron Jorge y Margarita para no darse estocadas mutuamente? ¿cómo lograron cultivar esa lengua sabia que, en lugar de herir, proporciona alivio? Ellos eran tan humanos como usted o como yo. También pudieron haber perdido la paciencia en cualquier momento, dejarse llevar por el enojo o responder impulsivamente. Sin embargo, no lo hicieron.
Pienso para mis adentros que la paciencia, es una verdadera delicia. Ese diálogo calmado y sereno, donde se escucha y se es escuchado, parece algo sencillo, pero en realidad ocurre muy pocas veces.
¿Cómo lograrlo, especialmente cuando nos sentimos contrariados, o profundamente disgustados? No sé usted, pero yo reconozco que soy una persona explosiva. Por esta razón, le pedí consejo al padre Fernando Umaña Montoya.
¿Se imaginan lo que me respondió? Me dijo: “Reza todos los días tres Avemarías a la Virgen, pidiéndole que te preserve de tus rabias, de tus iras y de tus angustias”.
Y si, cuando lo puse en práctica, el resultado fue extraordinario. Esas tres Avemarías diarias son una maravilla. La paz que pueden dar en medio de un momento de rabia y la serenidad con la que ayudan a mirar las situaciones son realmente sorprendentes. Es increíble cómo la Virgen nos auxilia, librándonos de recaer en pecados que terminan ocasionando dolores innecesarios.
Mientras escribo estas líneas, caigo en cuenta de que he dejado de rezar por esa intención. Tengo que volver a hacerlo, porque uno nunca sabe en qué momento tendrá que librar otro combate , y el anhelo siempre será salir victoriosa.
Estoy covencida de que Jorge y Margarita recibieron abundantes gracias durante sus adoraciones al Santísimo. Es allí donde el Señor nos baña con su luz, nos comunica su amor y sana nuestras heridas. Allí nos concede la oportunidad de vivir una vida mucho más plena y feliz, colmándonos de regalos maravillosos por el simple hecho de ir a visitarlo.
Estoy segura que a usted le gustaría tener una buena relación de pareja. Pues bien, pregúntese, ¿qué está haciendo para lograrlo? Además del perfume, de ponerse bonita, de sonreír con coquetería o si se es hombre de aplicarse loción, de ser detallista, de llegar temprano a casa. Tenga en cuenta este componente espiritual
Invite a su pareja a pasar por una capilla donde esté Jesús sacramentado expuesto, recen juntos las tres Avemarías diariamente, pidiéndole a la Virgen los ayude a mejorar su diálogo, lean antes de acostarse uno o dos versículos de la biblia, confiesense, vayan a misa los domingos, comulguen y me cuentan. Estoy segura de que vendrán cambios muy positivos, con toda seguridad su hogar, su matrimonio será bendecido.