La falta de actividad física, el aislamiento social y otros comportamientos pueden influir en la salud cerebral a lo largo de los años.
El envejecimiento del cerebro es un proceso natural. Con el paso del tiempo pueden presentarse cambios en funciones como la memoria, la atención y la velocidad para procesar información. Sin embargo, el deterioro cognitivo no debe considerarse una consecuencia inevitable de cumplir años y existen factores relacionados con el estilo de vida que pueden modificarse.
Las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicadas en julio de 2026, señalan que una parte importante del riesgo de demencia está relacionada con factores modificables, entre ellos la inactividad física, el tabaquismo y el aislamiento social. La entidad recomienda actuar a lo largo de la vida para proteger la salud cerebral.
En este contexto, algunos hábitos cotidianos merecen especial atención.
1. Pasar demasiado tiempo frente a pantallas
No todo el tiempo frente a una pantalla tiene el mismo efecto. La forma en que se utiliza puede marcar una diferencia. Permanecer durante largos periodos realizando actividades pasivas y sedentarias puede desplazar otras prácticas beneficiosas para el cerebro, como la actividad física, el descanso adecuado, la lectura, el aprendizaje o la interacción social.
Por eso, más que eliminar las pantallas, la recomendación es revisar cuánto tiempo se les dedica y qué actividades están reemplazando.

2. Permanecer sentado durante largos periodos
El sedentarismo es uno de los factores que más atención recibe cuando se habla de salud cerebral. La inactividad física está relacionada con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, de acuerdo con la OMS.
No siempre es necesario realizar ejercicio intenso. Levantarse, caminar unos minutos, realizar tareas domésticas o interrumpir regularmente los periodos prolongados de estar sentado son formas sencillas de incorporar más movimiento a la rutina.
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3. Fumar o vapear
El consumo de tabaco afecta los vasos sanguíneos y está relacionado con diversos problemas de salud. La OMS incluye el tabaquismo entre los factores modificables asociados con el riesgo de demencia
Reducir el consumo y, especialmente, dejar de fumar representa una medida importante para proteger la salud general y cerebral.
4. Mantener una alimentación poco saludable
Una alimentación con un consumo excesivo de azúcares y productos ultraprocesados puede afectar la salud metabólica y cardiovascular, factores que también tienen relación con la salud cerebral.
Por eso, más que señalar un único alimento como responsable del deterioro cognitivo, los especialistas recomiendan mantener una alimentación equilibrada y controlar factores como el peso, la presión arterial y el azúcar en la sangre. La OMS también destaca la importancia de controlar las enfermedades y condiciones que aumentan el riesgo de deterioro cognitivo.
5. Reducir la vida social
El aislamiento social no solamente puede afectar el bienestar emocional. La evidencia también relaciona la falta de conexiones sociales con diferentes consecuencias para la salud.
La OMS señala que las conexiones sociales de calidad son importantes para la salud física y mental y recomienda fortalecer las relaciones y la participación social, especialmente durante el envejecimiento
Compartir con familiares y amigos, participar en actividades comunitarias, mantener hobbies o simplemente conversar con otras personas son formas de mantener activa la vida social.
Cuidar el cerebro también es cuestión de hábitos
Ninguno de estos comportamientos significa que una persona necesariamente vaya a desarrollar deterioro cognitivo. La edad, la genética, las enfermedades, el sueño, la salud cardiovascular y otros factores también intervienen.
La buena noticia es que algunas medidas pueden comenzar a incorporarse desde ahora. Mantenerse activo, no fumar, cuidar la alimentación, controlar las condiciones de salud y conservar los vínculos sociales son acciones que pueden contribuir a una vida más saludable y a proteger la salud cerebral.
La salud del cerebro también se construye todos los días, a través de pequeñas decisiones.