PUBLICIDAD POLITICA PAGADA

     CAJAS FUERTES

                                                               

¿Qué se guarda en una caja fuerte?  Aquello que consideramos más valioso.

Certificados de depósito a término, pagarés, chequeras, escrituras, documentos importantes; también dinero en efectivo: pesos colombianos, dólares, euros, libras esterlinas, otras monedas.  Y, por supuesto, joyas de oro blanco, rosado o amarillo, con rubies, diamantes o esmeraldas; relojes y todo aquello que podamos imaginar.

Deben ser bienes lo suficientemente importantes como para justificar la compra de una caja fuerte, pues, para guardar cosas insignificantes, semejante inversión no tendría sentido.

La caja debe ser de metal reforzado, resistente a los intentos de ser forzada y, preferiblemente, a prueba de incendios.  La clave conocida únicamente por personas de absoluta confianza, para garantizar la seguridad de lo que allí se guarda.

En un país como el nuestro, donde el nivel de inseguridad es tan alto, vale la pena tomar estas preocupaciones cuando poseemos bienes de esta naturaleza.  Así adquirimos la tranquilidad y la confianza de saber que nuestros tesoros están a salvo de personas inescrupulosas, capaces incluso de hacer daño para apoderarse de ellos.

Pues bien, con mayor razón en nuestras iglesias, las hostias consagradas deberían estar debidamente protegidas.

Nuestro Señor Jesucristo, presente en el Santísimo, no es comparable con ningún diamante, ninguna perla, ni con riqueza alguna.  Él es el tesoro más grande que puede existir, no solo en una iglesia, sino en el mundo entero.

En esas hostias consagradas está verdaderamente su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad.  Está Él todo entero, vivo y resucitado, realmente presente.  Por eso merece toda la seguridad que podemos brindarle, para evitar que se cometan sacrilegios, especialmente ante los robos y profanaciones que lamentablemente ocurren.

Si en su parroquia el sagrario no cuenta con una caja fuerte o con un sistema adecuado de seguridad, hable con su párroco.  Propóngale realizar algunas actividades, solicitar donaciones o buscar la colaboración de personas y empresas que puedan ayudar.  Hagamos todo lo posible para ofrecer al Rey de reyes la protección que merece.

Aunque pueda parecer una contradicción, Él, que es Todopoderoso, también ha querido confiarse a nuestro cuidado.  Y, esa es, en parte, nuestra responsabilidad como feligreses.

Él es infinitamente valioso: no existe dinero capaz de comprarlo y, sin embargo, a veces lo tenemos en nuestras iglesias con las llaves del sagrario simplemente colgando de una pequeña chapa.  Ahí está el peligro.  De esta manera se les facilita el acceso a quienes, aunque reconocen la presencia real de Cristo en la Eucaristía, lejos de amarlo, lo odian y buscan hacerle daño, cometiendo los sacrilegios más horribles.

Si los malhechores han de entrar en nuestros templos para profanarlos, por lo menos hagamos todo lo posible para impedir que puedan llegar hasta Jesús Eucaristía.  Es nuestro deber protegerlo con todos los medios que estén a nuestro alcance.

Y ahora que estamos pensando en la reconstrucción de buena parte del territorio nacional a causa del terremoto, las empresas fabricantes de cajas fuertes podrían realizar una hermosa donación destinada a la protección de los sagrarios.

Ahí les dejo esta inquietud.  Por favor, ayuden a gestionarla en sus ciudades, para que, a través de la iglesia, estas donaciones puedan llegar a las parroquias que más las necesitan.

Esto no se les puede pedir a quienes lo han perdido todo.  Bastante tienen ya con afrontar lo que les ha sucedido.  Nos corresponde a quienes, gracias a la misericordia de Dios, estamos bien y no hemos sufrido pérdidas, tenderles la mano y contribuir, cada uno desde sus posibilidades, a la protección de lo que para nosotros es verdaderamente sagrado.

Si podemos proteger nuestros bienes materiales con una caja fuerte, cuánto más deberíamos preocuparnos por proteger el mayor de nuestros tesoros:  Jesús presente en las hostias consagradas.

Patricia De La Cruz Ospina

Comparte esta noticia:

PUBLICIDAD POLITICA PAGADA