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¿Hablar mal del jefe puede unir más a los compañeros?

Un estudio encontró que desahogarse entre compañeros puede fortalecer los vínculos, aunque también generar culpa.

Hablar de las situaciones que generan molestia en el trabajo es algo común, especialmente cuando existen desacuerdos con los jefes o supervisores. Sin embargo, un estudio encontró que comentar entre compañeros las inconformidades con el jefe podría tener algunos efectos positivos dentro del grupo de trabajo.

La investigación fue realizada durante 10 días con 202 trabajadores, quienes respondieron dos veces al día preguntas sobre sus experiencias laborales, entre ellas si habían hablado negativamente de su supervisor con sus compañeros y cómo se habían sentido después.

Los resultados mostraron algo llamativo: hablar mal del jefe puede generar sentimientos de culpa, vergüenza o miedo, pero al mismo tiempo puede aumentar la sensación de pertenencia entre los compañeros.

De acuerdo con los investigadores, compartir una frustración con personas que viven situaciones similares puede ayudar a fortalecer los vínculos dentro del equipo y favorecer comportamientos de cooperación entre los trabajadores.

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La explicación estaría en que los empleados pueden sentirse más unidos al descubrir que comparten las mismas preocupaciones o inconformidades frente a determinadas situaciones laborales.

Pero no todo sería positivo. El estudio también encontró que estos comentarios pueden generar distanciamiento entre los trabajadores y el supervisor, especialmente cuando aparecen sentimientos de culpa o cuando el empleado considera que no debería haber participado en ese tipo de conversación.

Una profesora experta en gestión de recursos humanos explicó que este tipo de conversaciones puede producir emociones contradictorias: las personas saben que posiblemente no deberían hablar de esa manera sobre su jefe, pero al mismo tiempo pueden sentir cierto alivio después de expresar su frustración.

Por eso, los investigadores consideran que hablar negativamente del supervisor puede tener dos efectos diferentes: por un lado, puede fortalecer la relación entre los compañeros y aumentar la cooperación dentro del grupo; por otro, puede afectar la relación con el jefe.

El estudio deja así una conclusión interesante sobre la vida laboral: desahogarse con los compañeros puede hacer que un grupo se sienta más unido, pero también puede traer consecuencias en la relación con los superiores.

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