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VERDADERO APOYO.

Una experiencia que invita a descubrir la fe, la esperanza y la confianza en Dios como fuentes de fortaleza en los momentos difíciles.

Patricia de la Cruz Ospina

Un día viajaba en avión hacia la costa Atlántica y, por casualidades de la vida, me correspondió como compañera de asiento una muchacha de unos veinticuatro años.  Llevaba sobre las piernas un perrito blanco, peludo, muy manso y encantador.

Pronto entablamos conversación.   En algún momento me contó que su psicóloga le había sugerido tener una mascota como apoyo emocional y que, por eso, viajaba siempre con su perrito.

  • ¿Me dices que este perrito es tu apoyo emocional?
  • Sí.
  • ¿Y cómo te sientes con él?
  • Muy bien.  Estoy contenta.  Es muy tierno, me acompaña a todas partes y es muy juicioso.

La miré con simpatía y, después de un momento, le pregunté:

  • ¿No te gustaría apoyarte en alguien que pudiera darte una seguridad todavía más profunda y verdadera?

Ella se quedó pensando.

-Me gustaría, pero no sé…No se me ocurre quién.

Entonces le dije: ¿Por qué no te apoyas en Jesús Sacramentado y en la Santísima Virgen?  Ellos sí son un apoyo verdadero.  Te lo digo por experiencia: me han ayudado en momentos muy difíciles, siempre que los he necesitado. Y nunca, ni una sola vez, me han fallado.  A veces Dios no me concede exactamente lo que le pido, pero he aprendido que, si no me lo da, es porque no me conviene.  Y aún así, de una manera u otra, siempre me ayuda.

Hice una pausa y añadí:

Hay una diferencia importante: a ese perrito tienes que protegerlo tú. En cambio, cuando te abandonas en las manos de Jesús y de la Virgen, eres tú quien puede sentirse protegida por ellos.

La muchacha me miró con curiosidad.

  • ¿Y cómo haría para apoyarme con ellos?

Eso es muy fácil.  Puedes empezar buscando unos retiros espirituales en tu parroquia o en Internet.

Le hablé entonces de algunas experiencias que conocía.

A mí me encantan los retiros del Foyer de Charité, especialmente los de la vereda de Cogua, en Zipaquirá, o los de Paipa.  Tienen unos retiros de una semana de silencio, que son espectaculares; de verdad, lo sacan a uno del estadio.  También hacen retiros de sanación interior durante los fines de semana, y son maravillosos.

Están también los retiros de Lazos de Amor Mariano.  Los dirigen jóvenes como tú, están presentes en muchas partes del país y tienen unas dinámicas tan bonitas que yo creo que hasta la Virgen misma se las inspira.

También te recomiendo los retiros de la Orden de la Santa Cruz, en Bogotá.  Tienen una formación muy especial en angelología católica.  Pueden ayudarte a conocer mejor a los ángeles, un tema que hoy está rodeado de una enorme confusión. Y los ángeles son criaturas maravillosas: tu Ángel de la Guarda, san Gabriel, san Miguel, san Rafael…

¡qué compañía tan extraordinaria!

También sé que existen los retiros de Emaús, aunque personalmente no los he hecho.

Ella escuchaba atentamente.  Entonces continué:

Y si por alguna razón no consigues hacer un retiro, no te preocupes.  Puedes comenzar por algo fundamental: la confesión.  Confesarte es encontrarte con la misericordia de Dios.  El Señor te escucha y, a través del sacerdote, te absuelve.  Sales de allí sintiendo que te han quitado un peso de encima.  Él te sana, te libera y te devuelve la paz.  Procura hacerlo con frecuencia, por lo menos una vez al mes, porque si pasa demasiado tiempo, hasta terminamos olvidando nuestros propios pecados.  Después, ve a misa y comulga.  Recibe el Pan de Vida: recibe a Jesús vivo en tu corazón.  La misa dominical debería ser imprescindible y, si puedes asistir entre semana, mucho mejor.

Y está también la Palabra de Dios.  Ella tiene una fuerza inmensa.  En cada Eucaristía se proclama, pero también puedes leerla en tu casa, meditarla y dejar que vaya entrando poco a poco en tu vida.

Entonces recordé algo más.

Y te recomiendo que reces el rosario todos los días.  Con él te unes a la Virgen y, por medio de ella, te acercas a Jesús.  María es un camino sencillo, seguro y hermoso para llegar a Él.  La Virgen es un pozo de ternura que uno no alcanza a imaginar.  Es una madre amorosa como ninguna.  Tiene un poder inmenso y nada le queda grande.  Además, fue joven como tú; conoce las alegrías, los miedos, las dudas y las dificultades de la vida.  Te entiende y te comprende perfectamente.

Por Internet puedes encontrar fácilmente cómo rezar los misterios del rosario.

En ese momento, saqué de mi cartera una camándula que llevaba conmigo y se la regalé.  Le expliqué cómo se rezaba y le dije que podía empezar poco a poco, sin complicarse.

Finalmente, la miré y le dije:

Pon tu fe y tu confianza en Jesús y en la Virgen.  Ellos sí son un apoyo de verdad.  Pueden ayudarte en todo cuanto necesites, ampararte y protegerte de tus miedos, de tus angustias y de tantos peligros que aparecen en la vida.

Si les das una oportunidad, pueden cambiarte la vida.  Y lo harán con suavidad, sin brusquedad, casi sin que te des cuenta.

Tal vez tus problemas se solucionen pronto… o tal vez algunos sigan exactamente donde están.  Pero tú comenzarás a mirarlos de otra manera.  Los verás con otros ojos.  Te sentirás más fuerte.  Tu tristeza irá cediendo y, poco a poco, la esperanza comenzará a acompañarte.  Y entonces comprenderás algo muy hermoso: quizá las circunstancias no hayan cambiado tanto, pero tú sí habrás cambiado frente a ellas.

“Porque cuando uno descubre que no está solo, que tiene dónde apoyarse y en quién confiar, la vida adquiere otro sentido”.  Y podrás volver a ser feliz.

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