Levantarse de la silla, caminar unos minutos y movilizar las articulaciones son acciones sencillas que ayudan a interrumpir el sedentarismo durante las horas de trabajo.
MARTES DE VIDA MODERNA
Pasar gran parte del día frente a un computador o un teléfono celular se ha convertido en una rutina para muchas personas. Entre reuniones, tareas y pendientes, el movimiento suele quedar en segundo plano, especialmente cuando se considera que hacer ejercicio requiere disponer de mucho tiempo.
Sin embargo, incorporar actividad física a la jornada laboral no necesariamente exige ropa deportiva, equipos especiales ni una hora completa de entrenamiento. Las pausas activas permiten introducir pequeños momentos de movimiento en medio de las actividades cotidianas.
La especialista en gimnasia laboral Laura Castagneto destaca la importancia de hacer que el movimiento sea accesible y pueda integrarse a la rutina diaria. La idea es aprovechar breves espacios para levantarse, cambiar de posición, caminar o realizar movimientos sencillos, incluso desde el lugar de trabajo.
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¿Cómo incorporar pausas activas durante el día?
No es necesario esperar a terminar la jornada para moverse. Algunas acciones fáciles de poner en práctica son:
- Levantarse de la silla: cambiar de posición después de permanecer sentado durante un tiempo prolongado.
- Caminar unos minutos: aprovechar una pausa entre tareas para dar algunos pasos.
- Mover las articulaciones: realizar movimientos suaves de hombros, brazos, manos, cuello y piernas, sin forzar el cuerpo.
- Cambiar de actividad por un momento: alejarse brevemente de la pantalla para descansar la atención y retomar el trabajo.
- Hacerlo parte de la rutina: buscar momentos durante el día para interrumpir los periodos prolongados de quietud.
Estas pausas pueden adaptarse al espacio disponible y a las posibilidades de cada persona. Lo importante es comprender que mantenerse activo no depende exclusivamente de practicar un deporte o asistir a un gimnasio.
Moverse también ayuda a despejar la mente
Permanecer sentado durante muchas horas puede favorecer el sedentarismo. Interrumpir esos periodos con movimientos adecuados ayuda a mantener la movilidad y puede contribuir al bienestar físico. Además, hacer una pausa para cambiar de ambiente y descansar brevemente de las pantallas puede ayudar a recuperar la concentración.
Incorporar estos hábitos no significa descuidar las responsabilidades laborales, sino reconocer que el cuerpo también necesita momentos de movimiento durante el día.
La invitación es sencilla: no esperes a tener una hora libre para comenzar a moverte. A veces, unos minutos bien aprovechados pueden ser el primer paso para construir una rutina más activa.
Martes de Vida Moderna de Centauro: pequeños hábitos que pueden contribuir a tu bienestar.