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Cuando Dios dice: Quédate un día más

La Octava Asamblea: la fiesta que revela el corazón amoroso de Dios y su cumplimiento perfecto en Cristo.

Edward Andrés Díaz Reina

Cuando parecía que la fiesta había terminado, Dios dijo: “No se vayan aún, quédense conmigo un día más.”

Esa frase resume el sentido de esta fiesta para el pueblo judío. Es la expresión de un Padre amoroso que desea disfrutar un momento más con sus hijos.

La descripción de la fiesta se encuentra en Levítico 23:36, donde Dios, por medio de Moisés, ordenó al pueblo:

“Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.”

Esta celebración se realizaba al finalizar la Fiesta de los Tabernáculos, y era la última de todo el calendario judío, lo que le daba un carácter muy especial. Para los judíos, como ya dijimos, representa el corazón tierno de un Padre que no quiere despedirse todavía de sus hijos.

Sin embargo, esta fiesta tenía un sentido profético que apuntaba directamente a Cristo, y por eso hoy no la celebramos como un rito, sino como una verdad cumplida en Él.

Las ofrendas y sacrificios de Sheminí Atzéret se realizaban en el templo, el lugar donde habitaba la presencia de Dios. Pero bíblicamente, el templo simboliza el cuerpo de Cristo, en quien “habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).
 Cada sacrificio que se ofrecía en aquel día representaba de manera simbólica la obra santificadora y expiatoria de Jesús en la cruz.

Hoy, por la fe, nosotros estamos en Cristo. Y si Cristo es el templo de Dios, y nosotros estamos en Él, entonces vivimos en la presencia de Dios todo el tiempo.

Por tanto, la Octava Asamblea —esa expresión del deseo de Dios de que Su pueblo permaneciera un poco más en Su presencia— se cumple plenamente en Jesús, quien con Su vida, Su obra y Su muerte nos ha abierto el camino para estar con el Padre no solo un día más, sino todos los días, por la fe, delante de Su presencia.

Por eso los creyentes no celebramos esta fiesta hoy, porque su propósito se ha cumplido en Cristo.

Pero, mi estimado lector, si tú aún no eres de la fe, si Cristo no es tu Señor y Salvador, no estás en la presencia de Dios, y no lo estarás jamás, a menos que te arrepientas y creas en Él. Solo en Cristo puedes encontrar la comunión eterna con el Padre que esta fiesta anunciaba.

Edward Andrés Díaz Reina
Comunicador Social y periodista
En Facebook: Edward Diaz
En Twitter: @edwar199
Blog: edwarddiaz199.wordpress.com
En Linkedin: https://co.linkedin.com/in/edward-andrés-díaz-reina-2858244a

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