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El misterio trinitario todo un reto para la fe.

“La carne es el quicio de la salvación”

Por. José Alvaro Cardozo Salas.

Hace poco preparamos junto con mi esposa dos sobrinos a la primera comunión, hacia rato no ejercíamos el oficio de la catequesis a los niños, desde que estudiaba en Cali en  San Luis de la “Loma” cuando bajaban todos los sábados los niños a recibir la formación, luego en mi adolescencia y juventud con los de Remar, los grupos juveniles; toda una experiencia de vida, en medio de los cantos, las risas, la oración, la misión, ¡que época tan hermosa de mi vida¡, creería que ahí encontré la ruta a seguir en este camino las huellas de Jesús. Bueno volvamos a estos dos hermanitos hijos de mi primo Mauricio, los dos jugadores de futbol, bastante inteligentes, demasiado inquietos para quedarse quietos, pero brillantes en sus raciocinios, abordé el tema de la Santísima Trinidad, se los explique con plastilina, y de hecho lo entendieron bastante bien, tanto que uno de ellos me salió con esto: “Si la trinidad es indisoluble, inseparable y son tres personas distintas y un Dios verdadero, ¿cuándo Cristo murió en la cruz también murió el Padre y el Espíritu Santo?” La pregunta -debo confesarles- me tomo por sorpresa, y ellos se miraban y se reían “lo corchamos”, lo primero que hice fue felicitarlos, la verdad nunca había pensado en eso, lo segundo fue decirles que el que murió fue Jesucristo hombre, no Dios, porque Dios es eterno, infinito, principio y fin de todo, sin embargo, al ver sus rostros no quedaron como muy convencidos de esta respuesta, y de frente me lo manifestaron. Les pedí un tiempito para consultarlo, leer, averiguar, y así entre los cuatro poder encontrar una respuesta un poco más sensata.

Me tomé el trabajo de preguntarle a cuanto cura amigo tengo, algunos sonrientes me dijeron; les contestaste bien a los chicos, pero ahora era yo quien no estaba tan satisfecho con estas respuestas, así que decidí por mi cuenta y con mis amigos los libros, indagar un poco este tema trinitario, tan fascinante, espectacularmente misterioso, y sin duda base de la fe cristiana en cualquiera de sus creencias, católicas, evangélicas y demás denominaciones. Encontré un autor de nombre Praxeas quien aborda el tema desde el bautismo, para él no existe una trinidad simultanea sino sucesiva, el Padre se manifiesta como Padre al crear, como hijo al morir, y como Espíritu al santificar. Pero la fe de la iglesia proclama la salvación en el Bautismo como debida al mismo tiempo al Padre, al hijo y al Espíritu, hasta el punto de que, como dice Orígenes, la salvación no tiene lugar, si la trinidad no esta completa, en efecto no es posible estar unidos al Padre, sin estar injertados en Cristo; ni es posible estar unidos a Cristo, sino es por la acción santificadora del Espíritu santo. La acción salvadora de las tres personas tiene que ser pues simultánea.

Mirando todo esto en la eucaristía ocurre exactamente lo mismo, cuando el sacerdote coloca sus manos consagradas y pronuncia las fórmulas de la consagración, actúa la trinidad en pleno, cuando eleva el pan en el altar, eleva la misma trinidad, cuando adoramos la hostia santa, blanca, inmaculada, ocurre lo mismo, somos almas trinitarias, porque nuestro origen es trinitario, que misterio tan bello e increíble.

Revisando otro autor; Tertuliano, quiere dejar claro que se trata de tres personas que tienen consistencia propia, que no pueden confundirse entre sí. El termino persona esta utilizado precisamente para proteger esta consistencia. Y va un poco más allá refiriéndose a la carne, “La carne es el quicio de la salvación” si se trata claro esta de la carne de Cristo, pero esta realidad es necesaria, porque la redención estriba en la redención de la carne. Es esta convicción la que lleva a defender el realismo de la encarnación y el de la resurrección.

Bueno mis amigos, ¿ahora como le ponemos esto en blanco y negro al catequista de la parroquia para que se lo explique a los niños de primera comunión? ¿Como decirle que este misterio se encierra en un pedazo de carne, o mejor de pan eucarístico?, ¿cómo entender que es allí cuando el mismo Cristo lo dijo, “quien coma de este pan no morirá”? (Juan 6, 51) he aquí la almendra de la salvación, la misma eucaristía, obra trinitaria por excelencia. Les dejo esto, porque me voy a buscar a los niños y ya les llevo una respuesta.

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