“A veces es necesario estos tragos amargos para reconocer la presencia de Dios”.
Por. José Álvaro Cardozo Salas.
Esta segunda semana de agosto es de no olvidar por el gran terremoto que sufrió nuestro país, y que cuando escribo esta columna aún siguen sepultados vivos muchas personas, las escenas de los noticieros se van quedando grabadas entre la impotencia, las preguntas, y al final una gran conclusión; la vida es tan frágil, que en cuestión de minutos nos cambia. Alguna vez en la vida nos sentimos inmortales, y cuando la muerte toca nuestra vida o la de los seres que amamos, nos dejan grandes cuestionamientos, sobre el sentido y la experiencia de vivir una vida al límite.
Para 1985 vivía en Ibagué y me tocó la experiencia del desastre de Armero, era muy joven y participe en las labores de rescate de una familia entera de mi mama, -que solo por la misericordia de Dios se salvó completa- y cuidado en un improvisado hospital que se armó en el coliseo de la universidad del Tolima, junto con otros amigos formamos un grupo de socorristas de la UT, pasado este desastre duré más de tres meses sin dormir, aún rondaban las imágenes de millares de muertos, de los 310 cuerpos NN que enterramos en el cementerio de Lerida, llegaban en volquetas, cuerpos hinchados en proceso de descomposición.
A veces es necesario estos tragos amargos para reconocer la presencia de Dios, esto que le paso a Venezuela hace 2 meses y ahora toca nuestra puerta, permea nuestra piel, y ya todo cambia. Y cuando vemos vulnerada nuestra vida, volteamos a ver a Dios, algunos lo ven como un castigo, otros como una oportunidad de cambio, esto nos obliga a la reflexión. Dios sacude nuestras realidades, le gusta desacomodarnos y lo único que nos esta pidiendo es que lo reconozcamos.
Cuantas veces nos hemos tragado esos tragos amargos, y desde la des esperanza hacer una mirada a esas realidades, y es el mismo Dios a través de estas pruebas tan duras que se deja ver, al final nos damos cuentas que él y solo él es lo mas importante, agradezco las veces que me he tragado ese amargo de la desilusión, de la muerte, de la perdida material de algo que valoraba mucho, de la ambición por figurar, por sobresalir, de mis soberbias, y al final me doy cuenta que él de su mano me llevó por este camino de desilusión; solo para mostrarme una realidad que no quería; pero que él ve necesaria para mi crecimiento espiritual, y trascender en su amor. Lo que pasó esta semana no puede pasar desapercibido, la impotencia que sentimos y lo frágil que somos nos enseña a valorar mas las cosas que deben ser prioridades, la familia, los amigos, el compartir, el contemplar la creación, Dios ayer fue grande con nosotros, nos libró de la muerte, pudo haberse perdido todo, quizás necesitaba desprenderme de eso para ganarme el cielo, quizás vendrán mas tragos amargos, otros que me parezcan desorbitantemente difíciles, pero no es mas que debemos reconocer, que sin él no somos nada, y no llegamos muy lejos solos.
En medio de la angustia muchos gritaban “señor ayúdanos, sálvanos”, rezaban de rodillas clamando misericordia, y soy consciente que no estamos preparados para esta realidad la de la muerte, la de perderlo todo de un momento a otro y es que a veces es necesario empezar de nuevo, reconfigurarnos para ser mas consientes que Dios es el dueño de todo, que puede controlar nuestra vida de principio a fin, que somo suyos, que es celoso y no quiere distracciones que lo alejen de su presencia.
Andamos afanados por tantas cosas y solo una es importante le decía Jesús a Martha en su casa, cuando veía que María su hermana la había dejado sola con el oficio. Hoy te invito a que no esperes un terremoto, huracán, incendio, o cualquier catástrofe, es necesario buscar incesantemente a Dios y ponerlo en el centro de nuestra vida, si no lo haces no hay problema, pero eso si prepárate para una cascada de pruebas hasta que seas consciente de esta realidad, hoy nuestro país vive las consecuencias de alejarnos de él, de haberlo sacado de la constitución del 91, y de tantos males e injusticias contra los niños, la familia, el aborto, el divorcio y todo lo que atente contra la vida. Así que te animo a que te des una oportunidad, te rindas a sus pies y vuélvete a Dios.