PUBLICIDAD POLITICA PAGADA

La peor de las tentaciones; la tentación del deseo sin limites.

“No tengamos miedo de enfrentar esta realidad”.

Por. José Álvaro Cardozo Salas.

Llega a mi bandeja de correos un articulo de la revista Religión digital del P. Cristian Reineri, sacerdote Argentino, que tuve el gusto de conocer en el año 2018 cuando vino a estudiar aquí en Bogotá en la escuela de formación del Cebitepal, y aborda un tema de mucha actualidad, pero que nadie se atreve hablar y mas él que siendo sacerdote y se va directo en su articulo y el tema es la pornografía, afirma Reineri “La pornografía no es una fantasía inocente, sino que está cambiando nuestra percepción de los demás. Es un tema grave. No tengamos miedo de reconocernos débiles”. Desde hace algunos años a esta parte comencé a ser consciente de la fragilidad de la Iglesia, donde hasta los Papas han estado y seguirán estando tentados principalmente por tres tentaciones profesionales: la tentación del idealismo, donde se cree y se predica que el pensamiento es superior a la actividad, dejándonos contentos de vivir en un mundo imaginario que está solo en la cabeza. La tentación del individualismo, Dios y yo, yo y Dios… es cierto que nuestra relación con Dios es un ir adentrándonos poco a poco en el descubrimiento de que Él es nuestro padre, pero esta verdad tiene lugar en la revelación progresiva de que toda la creación es un regalo del Padre y de que los demás son mi familia. Y, la tentación del dualismo, la vieja y conocida corriente filosófica, donde dividir es su principal esencia.

Y asi que el tema puntual es que hemos olvidado que los sacerdotes, diaconos, religiosos y consagrados, son seres de carne y hueso, que sufren las mismas tentaciones y seducciones del enemigo, y quizas mas por su soledad, su condicion clerical que les obliga a tener un comportamiento “Ideal”, noble, sano, alejados del pecado, de la vida publica, siendo publicos y estando en los ojos de quienes los juzgamos sin saber su vida, sus limitaciones, su debilidad, pero ese es el marco en el que nos movemos; es la dura realidad que nos hace verlos como super herores sin serlo.

En los ejerccios espirituales que hacen los consagrados por lo menos una vez al año, se tratan todos los temas vigentes, de orden teologicos y pastorales, más allá de todas estas charlas que pretenden ser iluminadoras para el cuerpo sacerdotal, para los consagrados y consagradas, poco se habla de una realidad también muy presente desde hace unos años con la irrupción en nuestra historia del internet sin censuras ni control. Desde un niño hasta un anciano pueden acceder a páginas y contenidos retorcidos, desenfrenados e inimaginables, por horas sin restricciones ni políticas regulatorias. Hablando con el P. Reineri me sugiere abordar el tema de la dopamina y su influencia en todo este rollo de los abusos contra menores, la pornografia, la masturbacion, y los desordenes de todo tipo (La lujuria) investigando sobre el tema del funcionamiento de la dopamina, no dejo de sorprenderme sobre el impacto altamente negativo de la industria pornográfica en este tiempo. Desde la moral se nos habla de los hábitos que atentan contra la pureza, y es justamente desde allí donde se trata este tema; hasta diría desde una óptica periférica, como reconociendo esta realidad, pero no metiéndonos en la cuestión a fondo por un “respeto” a la vergüenza que podría provocar en nuestra conciencia religiosa. También se denota un desinterés de lo que ocurre con la mente y cuerpo, como si fuéran solo alma o seres angelicales los consagrados. La tentación del dualismo entremezclada con el idealismo, yendo de la mano por la calle con el individualismo. 

Pienso que es un error tratar esta cuestión solo desde la moral, dejando de lado los efectos psicológicos que provoca este consumo adictivo del mundo de la pornografía en los sacerdotes, diaconos, consagrados y consagradas. Es necesario sacarlode las sombras y comenzar a conversar sin tanta vergüenza e hipocresía de los efectos y causas en nuestra mente, ya que meterse con la dopamina siempre será muy peligroso. ¡Con esta sustancia no se juega¡. Cuando estudiamos el tema de las adicciones siempre terminamos en este punto: la manipulación del sistema dopaminérgico del deseo. Alterar este sistema es jugar con fuego. Cualquier especialista en adicciones podrá explicarnos detalladamente cómo funciona este mecanismo y cuáles son los riesgos y peligros de su alteración, como ven la cosa no es tan sencilla de digerir. La pornografía no es solo mirar videos y re enviarlos, sino que está cambiando nuestra percepción de los demás. Es un tema grave, delicado y nos toca a todos, no podemos abrir puertas al enemigo que se nos cuela de una manera muy sutil, por los sentidos, porque sabe lo fragiles que somos.  No tengamos miedo de enfrentar esta relidad. Este es el camino del verdadero contemplativo cristiano, ir gradualmente sumergiéndonos en el dolor del mundo, y asumirlo en nuestra propia carne y vida, para abrazarnos así más a Dios vivo y presente en nosotros y en los demás.

Comparte esta noticia:

PUBLICIDAD POLITICA PAGADA