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Mi rosario y yo.

“La verdad no puedo hacer mucho; pero estoy seguro que al rezar el rosario nuestra señora nos concederá su favor”.

Por. José Álvaro Cardozo Salas.

Empezaré por contarles que la segunda persona que vi rezando el Santo rosario después de mi madre, fue mi bis abuela Venancia, ella vivía en la casa grande del abuelo Pablo en el Tolima, para los años 70 yo era un niño y ella ya estaba muy anciana, cojeaba sostenida por un bastón en una mano y en la otra una camándula o rosario, que desgranaba aves marías por el día sin detenerse, creería que podía sin temor a equivocarme rezar unas 1000 aves marías. Y es que esta bella oración contemplativa según la tradición católica, la virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán en 1208 en Francia, entregándole el Rosario como un “arma” espiritual poderosa para combatir la herejía albigense y convertir las almas. Domingo es el fundador de los dominicos, propagó esta oración mariana, convirtiéndose, él y su comunidad en los grandes apóstoles del rosario. Domingo utilizo el rosario para enseñar la vida de Jesús y María, logrando la conversión de  muchos, apoyado por la orden de predicadores (dominicos). Aunque la forma actual del rosario evolucionó, la tradición atribuye a santo Domingo la popularización de esta devoción que la iglesia celebra cada de 7 de octubre.

Debo confesarles que eventualmente lo hacía con mi esposa e hijos, fue una vecina nuestra en Ibagué quien le insinuó a mi esposa hacerlo a diario, y la corona completa, es decir los 4 misterios del rosario, los de gozo, luminosos, dolor y los de gloria, mi esposa muy fiel empezó hacerlo muy juiciosa, y yo de vez en cuando.

Cuando nació nuestro hijo menor que casi se nos muere; estaba muy prematuro y bastante delicado, una infección intestinal que terminó volviéndose en una peritonitis nos puso la fe a prueba. En cierta ocasión en esos días de angustia, una noche en medio de una tempestad de rayos y lluvia, no podíamos conciliar el sueño, mi esposa me dice a la madrugada: “levantémonos y de rodillas nos pusiéramos a orar por nuestro hijo, presentíamos lo peor, ella tomó la iniciativa y clamó al señor que nos diera la suficiente fortaleza para seguir adelante en caso que nuestro hijo se fuera, y pactó con nuestra señora de Guadalupe, “Virgencita si me  lo salvas, yo en honor tuyo, le pongo el nombre del indio del Tepeyac “Juan Diego”, me codeo y me dijo, “¿Y usted a que se compromete?yo entre sollozo y angustia le respondí, “un rosario diario hasta el día de mi muerte; eso ocurrió hace 30 años, y desde entonces nunca he dejado de hacerlo todos los días.

El rosario se volvió para mí en algo indispensable para vivir, como el aire que respiro, ha sido una experiencia maravillosa, en mis charlas siempre recurro  a la poderosa intercesión de nuestra señora, ella nos ha dejado esta oración, no solo para defendernos, también para contemplar la vida de su hijo por este mundo, ellos son inseparables, y he podido experimentar sus beneficios en todo sentido.

En las distintas apariciones de la Virgen sobre todo a los niños en Lourdes con Bernardita y en Fátima con Lucia, Jacinta y Francisco hizo con ellos un gran legado, salvó a Portugal de la primera guerra mundial, en 1970 amenazaba un gobierno comunista a Portugal, Lucia única sobreviviente de los niños videntes, le pidió a la virgen que lo impidiera, ella le dijo “si Portugal reza 1000.000 (un millón) de rosarios al día; el comunismo no llegara jamás a este país”, Lucia lideró este apostolado y Portugal desde entonces nunca ha escogido gobernantes comunistas. Francisco el niño de Fátima rezaba de rodillas el rosario, en las primeras apariciones, ni veía ni escucha la voz de la virgen, angustiado le pregunta ¿porque no puedo ni verla ni oírla?, a lo cual la virgen responderá, “A Francisco le faltan rezar muchos rosarios” desde entonces acudían a él para pedirle a la virgen por las diferentes necesidades, él les decía, “La verdad no puedo hacer mucho; pero estoy seguro que al rezar el rosario nuestra señora nos concederá su favor”.

En cierta ocasión con algunos amigos de Ibagué nos propusimos a rezar el rosario frente a una clínica abortista, el día sábado desde la madrugaba aparecían mujeres de todas las edades a practicarse los abortos,  el médico era conocido con el sobre nombre de “Herodes” no fuimos muchas veces porque siempre terminábamos echados por la policía  según ellos era prohibido reunirse más de 10 personas en la calle, había una reglamentación de la época que lo prohibía. Hoy en día no pierdo la oportunidad, cada vez que voy por la calle o subo a un transporte público masivo, rezo por los que vamos allí, los que suben y los que se bajan, cuando conduzco, o espero en una oficina, en todo momento y lugar, a tiempo y a des tiempo como decía San Pablo.

En alguna oportunidad un sacerdote amigo no creía en el poder del rosario, decía que esa repetidera no llevaba a ninguna parte, ella misma le mostró con sus palabras algo así como “Las gotas de lluvia que caen en un aguacero, ¿cuántas son? Y cuan repetitiva es por millones de gotas, y aun así, forman arroyos, luego quebradas y ríos que terminan en el océano. ¿Cuantas veces late tu corazón día y noche?, y si se detiene, ¿no se detiene la vida? ¿Cuantas veces hay que parpadear para ver? Y si no se parpadea no se podría ver las maravillas de la creación”, Bendita monotonía que hace fuerte al hombre débil, así mis amigos la tarea hoy es a rezar el rosario, ahí les dejo la perla que salva las vidas.  

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