Tolima se une en el Día Mundial contra la Rabia.
Por: Diana Covaleda, MVZ.
Enlace BA y Zoonosis, SST
El 28 de septiembre marca una fecha donde la memoria y la esperanza se entrelazan. En este día se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra la Rabia, rindiendo homenaje a Louis Pasteur, quien dedicó su vida a desarrollar la primera vacuna que salvó a la humanidad de una sombra letal. Desde 2007, más de 150 países —incluyendo a Colombia y con una voz firme, el Departamento del Tolima— levantan la bandera de la prevención para recordar que ninguna vida, humana o animal, debe apagarse a causa de esta enfermedad.
La rabia es una enfermedad devastadora. Este virus mortal no distingue especies: ataca el sistema nervioso y arrebata sueños. En el mundo, continúa cobrando la vida de miles de personas en países en desarrollo, donde trágicamente cerca del 60% de las víctimas son niños.
Detrás de cada cifra hay familias rotas y miradas infantiles que se pierden por una agresión que pudo evitarse. En el Tolima, el recuerdo del último caso humano en 2010 por la agresión de un gato en San Luis nos demuestra la urgencia de no bajar la guardia. Sin embargo, el amor por los nuestros y por los animales que nos acompañan nos otorga una herramienta invencible: la prevención.
La Secretaría de Salud del Tolima reafirma su compromiso incansable por cuidar cada rincón de nuestro territorio a través de campañas de vacunación, vigilancia e información pedagógica. Pero esta lucha no la ganan solo las instituciones; empieza en casa. Cada vacuna administrada a un perro o gato a partir de sus tres meses de edad no es solo una inyección, es un abrazo protector para toda la comunidad.
Bajo el concepto de “Una Salud”, la vida humana, el bienestar animal y el entorno que compartimos laten en una sola frecuencia. En este 28 de septiembre, el llamado es a cuidar con responsabilidad: Vacunar a nuestras mascotas cada año contra la rabia. Acudir de inmediato al servicio de urgencias ante cualquier mordedura o arañazo, lavando la herida con abundante agua y jabón.
Aprender a convivir con respeto y empatía con la fauna doméstica y silvestre. Proteger a quienes amamos es un acto cotidiano. Hagamos que cada latido cuente y que el cuidado responsable garantice un territorio libre de rabia para nuestras familias y sus compañeros de cuatro patas.